Tres días fuera del tiempo, por Florencia Ordiz [Crónica sobre PALA25]

Florencia Ordiz, participante del Programa de Artistas de LAVA edición 2025, escribió una breve crónica sobre su recorrido por el programa. Narró, sobre todo, los tres días finales en que el grupo se encontró presencialmente para el montaje y desmontaje de la muestra final realizada en la ciudad de Rafaela. Estos días se viven como una mini residencia en donde se cierra un recorrido grupal e individual pero se afianza una red de afectos para sostener el conocimientos y trabajo en torno al arte contemporáneo.

 

Tres días fuera del tiempo

Por Florencia Ordiz

 

El jueves 26 de noviembre salía mi colectivo a Rafaela, a eso de las 15.30hs. El motivo del viaje era la muestra final del PALA (Programa de Artistas de Galería Lava ) en el CCVM (Complejo Cultural del Nuevo Mercado) bajo el nombre de “Lo conocido a medias”.

Era la sexta edición organizada por Belén Pacheco y Renzo Pignoni en la que participaron: Ángeles Fiora, Carolina Meshler, Danilo R, Eliana Madonna, Hernan Borches, Julia Bordino, Laura Vaquer, Laura Fassi, María Emilia Cortés, Mariana Goñi, Martina Pagliero, Paula Lomonaco y quien les escribe.

Como se explica en la web de Galería Lava:

“A lo largo de ocho meses, las participantes asistieron a encuentros virtuales con Lila Siegrist, Georgina Ricci, Sofía Desuque, Gabriela Guibert, Pablo Sinaí y los directores de LAVA. Durante los encuentros de PALA 2025, el grupo de participantes trabajó aspectos puntuales de sus obras, a partir de distintas consignas y propuestas que plantearon cada uno/a de los/as docentes; se conocieron a distintas/os artistas que compartieron material valioso de sus recorridos, se brindaron herramientas para la gestión de la propia obra, se pensó el concepto de curaduría, se trabajó sobre montajes, se hicieron lecturas teóricas de distintos autores y autoras”.

 

Ahora llegaba el tramo final para tan intenso proceso individual y grupal.

En la terminal de colectivos de mi ciudad, me encontré con Emilia Cortés, ella viajaba con su familia. Después de charlar un poco sobre los “malabares que hicimos de horarios” para estar aquí, subimos al cole.

En el viaje hice un repaso mental, por si no me había olvidado algo. Estaba nerviosa pero con ganas de llegar. Cerca de las 19.30 ya estábamos en Rafaela, fuimos al hotel (un golazo de la gestión de Belén y Renzo) y dejamos todo.

Caminamos unas pocas cuadras para llegar finalmente al CCVM. Allí, el grupo estaba a full, colgando, pegando, midiendo. Mientras otros compañeros fueron llegando en el transcurso de la jornada.

Al final todos dejábamos de vernos como ventanitas por zoom, avatares de nosotros mismos, para pasar a ser cuerpos en el espacio, en movimiento, tomando mate y charlando del montaje y de nuestras propias experiencias entre otras cosas.

Después de terminar la primera etapa del montaje nos fuimos al bar “El pelado” en el epicentro rafaelino para comer unas buenas pizzas con cervezas y para combatir el calor en el oeste provincial.

Luego de varias promos de cervezas y charlas, nos fuimos a dormir. En el camino nos cruzamos con varios estudiantes que estaban celebrando el UUD (último último día) con conservadoras, cervezas y mucha algarabía. Nos pusimos a fantasear con instalar esa tradición en el campo artístico: el UUD de una muestra o residencia sería un desafío en esta ocasión sabiendo que al otro día, nos esperaba la última etapa de montaje, mejor dejar algunas cosas en el plano de las ideas.

Viernes a la mañana, después de un super desayuno que ofrece el hotel volvemos al CCVM.

Se aprende mucho en estas instancias a ser resolutivo, a adaptarse al lugar de la mejor manera posible. También se aprende de las ideas que los compañerxs proponen para sus propios montajes, que se cuelga, que se apoya, se busca un mueble? ¿Va con clavos o con pegamento? Que quiero mostrar y que quiero ocultar.

El día se nubló pero no impidió que la seguimos en el quincho del hotel (con pileta incluida) se prendió un fuego y se comió unos buenos choripanes, carne asada y más cerveza. A las 19.30 comenzaba la inauguración. Por suerte teníamos tiempo para una siesta reparadora.

Sobre la tardecita, fueron llegando los primeros visitantes. Hubo un brindis y palabras de los curadores y galeristas Belén y Renzo que como si fuera poco prepararon un ponche ideal para sacar la sed. Todos nos fuimos soltando y disfrutando del encuentro con el público.

Después nos fuimos a comer y seguir charlando, de arte, de nuestros lugares, trabajos, etc y para los que seguiamos con algún porcentaje de batería en el cuerpo Marti (la más chica del grupo) propuso seguir en La Mula, un pub con mucho rock encima, emblemático ya que muchas bandas locales y de la región pasan por su escenario.

El domingo fue el recorrido comentado donde cada uno de los participantes del programa de formación pudo hacer un recuento de su proceso y de lo que estaba mostrando, hubo risas y emoción, lejos de tener un discurso cerrado se pareció más a la fotografía de un momento en nuestras vidas, con algunas certezas pero también con preguntas que nos mantienen activos.

Fueron tres días necesarios para meternos de lleno en la muestra , conocernos mejor. Un verdadero privilegio en estos tiempos, poder abstraerse del cotidiano, de las obligaciones que cada uno tiene para pensar en la propia producción y la del grupo.

 

Podés ver los registros de la muestra acá: Recorrido por «Lo conocido a medias» | PALA25